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Cazador de imágenes

¡He aquí mi sangre ! emigrando a los ojos de un pájaro nahual entre el fuego que corre y los agüeros del milagro

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JORGE OTEIZA en el atardecer




Texos y Fotos Luz del Alba

Hace 10 años en mi primera incursión a la cultura vasca, el pensamiento que imperaba en los artistas vascuenses, más reconocidos hacia vuelco a mi espíritu, siempre me había rebelado al abtraccionismo aceptando mi ignorancia y lo complejo que es para mí la explicación de un discurso literario a una pieza que debe hablar por sí misma, me ocurre aún todavía, con las instalaciones pretencionas cuando recogen del parque una pelota ponchada y la colocan sobre una gran mesa al centro principal del Palacio de Bellas Artes. De ahí que estoy de acuerdo rotundamente con Jorge Oteiza en su deslumbrante pensamiento al decir que "...el proceso del arte, ha concluido", sin embargo quedan por fortuna muchas obras hechas por el hombre.

Debo decir que mi acercamiento con Oteiza fue su mito, ese personaje polémico que mantenia diferencias acerrimas con las instituciones impulsoras de nuevos proyectos culturales, del cual en esa época el escultor se oponía a la construcción del Museo Guggenheim de Bilbao, y del que juró no exponer nunca, así como su rechazo contundente hacia la capitalización del arte.

Jorge Oteiza es uno de los artistas plásticos vascos más apreciados en el mundo. Durante años se dedicó al cine,la arquitectura, la pedagogía y la promoción de instituciones culturales, toda una intensa actividad cultural que topó con la incomprensión oficial y, en especial, con la del sector cultural vasco. Como activista cultural fue incansable: intervino en la creación de la Universidad lnfantil para Elorrio, en los Laboratorios Universidad Popular, en el proyecto de Antropología Estética Vasca... A finales de los años sesenta, funda el grupo artístico "Gaur" y la Escuela de Deba. Y colabora en la decoración escultórica de la Basílica de Aranzázu con el famoso friso de los Apóstoles

Oteiza representa la orientación hacia el constructivismo y el estudio del espacio, que será un elemento activo en su escultura. De las formas expresionistas proyectadas para la Basílica de Aránzazu, evoluciona hacia una reflexión muy meditada sobre el vacío, con el que pretende expresar la vacuidad existencial del espíritu humano.
Y ahí está lo interesante en ese abtraccionismo de su obra, porque él nos habla de uan desocupación activa del espacio, hasta en eso es un anarquista por los espacios, nos lleva de la mano para ver el rompimiento de la masa a favor de la escultura todo eso con un sistema óptico. Cuando Heidegger analiza el arte y el espacio y nos menciona al vacío como desocupación, el propio Oteiza nos plantea"la creación de un vacío por la relacioón de unos lugares que se conjugan". El vacío es el único volumen experimental, un volumen previo.
Con estas ideas del artista, uno se asoma en una de sus piezas últimas colocada frente al mar cantábrico en la ciudad de San Sebastian Donosti en un atardecer invernal donde los colores se conjugan con el cielo, el metal, el mar y el vacío.

Abur


HA CONCLUIDO EL PROCESO DE ARTE? en voz de Oteiza